Músculo platisma (cuello)
Cuando hablamos del cuello, a menudo pensamos en músculos grandes que nos permiten girar la cabeza. Sin embargo, existe una capa muscular muy fina y ancha, casi como una lámina, que se extiende por la parte delantera del cuello, desde la mandíbula hasta la parte superior del pecho. Este músculo no solo ayuda a tensar la piel de esa zona, dándole un aspecto más liso, sino que también participa en expresiones faciales. Por ejemplo, cuando bajamos las comisuras de los labios en señal de tristeza o tensión, o cuando tensamos el cuello para mostrar sorpresa, este músculo está trabajando. Su estado puede influir en cómo sentimos la tirantez o la relajación en toda la región del cuello y la mandíbula.
El músculo platisma es un músculo cutáneo, lo que significa que está íntimamente asociado con la piel. Se origina en la fascia superficial facial que cubre las regiones deltoidea y pectoral mayor, y se inserta en la base de la mandíbula, la piel de la parte inferior de la cara y el ángulo de la boca. Su acción principal es tensar la piel del cuello, deprimir la mandíbula y tirar hacia abajo las comisuras de los labios, contribuyendo a expresiones de tristeza o tensión.
Desde la perspectiva del masaje terapéutico y la terapia manual, el platisma es relevante por varias razones. Su tensión puede contribuir a la sensación de rigidez o tirantez en el cuello y la mandíbula, a menudo asociada con la liberación de tensiones o posturas prolongadas. Un platisma hipertónico puede influir en la fascia superficial facial y cervical, afectando la elasticidad cutánea y contribuyendo a la aparición de líneas de expresión en el cuello.
Las técnicas de masaje craneofacial y las maniobras aplicadas en la zona cervical pueden abordar la tensión en el platisma. La palpación superficial y la presión deslizante suave a lo largo de sus fibras pueden ayudar a liberar la adherencia cutánea y mejorar la fluidez de movimientos en la zona. Técnicas como el effleurage ascendente y la fricción superficial son útiles para relajar este músculo, promoviendo la activación circulatoria y el drenaje estético facial. En el contexto de tratamientos estéticos, como el Kobido (Lifting japonés) o el Gua Sha de cuarzo rosa, se trabaja indirectamente sobre el platisma para mejorar el tono y la apariencia de la piel del cuello y la jawline (Línea mandibular).
Es importante trabajar el platisma con suavidad debido a su naturaleza superficial y la presencia de estructuras delicadas subyacentes. La liberación de tensiones en este músculo puede tener un impacto positivo en la relajación profunda de la zona, aliviando la sensación de opresión y contribuyendo al bienestar integral del cliente.